La comarca

En el extremo oriental de la provincia de Huesca, lindando con las provincias de Zaragoza y Lérida, se encuentra la comarca del Bajo Cinca. Las estepas y las llanuras cerealistas abundan tanto en esta comarca como los frutales y los cultivos de regadío. Se percibe con claridad la proximidad de Monegros, pero al mismo tiempo las aguas del Alcanadre, el Cinca, el Segre y el Ebro ofrecen vegas fértiles. Esta comarca, que acompaña al Cinca antes de desembocar con el Segre en el Ebro, se caracteriza por esa diversidad, contrastes de colores y paisajes, entre la frondosidad de los bosques de ribera y las explotaciones de frutales y el paisaje semidesértico y erosionado de los llanos de Fraga , Ballobar , Candasnos , Ontiñena o Chalamera. La capital comarcal es Fraga , una ciudad dinámica con una economía pujante y mucha historia a sus espaldas. Su casco viejo tiene sabor árabe y judío con calles de marcada pendiente y edificios altos y estrechos. Un paseo por este entorno suele conducir a la iglesia de San Pedro, el principal templo de la ciudad. 

 

De base románica, se asienta sobre una mezquita, con capiteles y ábsides románicos, nave renacentistas y un esbelto campanario en el que se sobreponen el románico, el gótico y el mudéjar pero muy transformada. En la arquitectura civil, destaca el palacio de Montcada, que responde a los cánones del modelo aragonés, con zócalo de sillería y muro de ladrillo rematado con un alero cuyo saliente es prolongado. Este palacio es el auténtico centro cultural de la ciudad, que también cuenta con la sala Miguel Viladrich. Fraga fue una plaza difícil para los cristianos. Los árabes resistieron con ahínco en la fortaleza que coronaba la población, en la que ahora se alza un templo gótico en ruinas, la iglesia de San Miguel. En las proximidades de Fraga se halla otro tesoro artístico, las ruinas de una villa romana conocida como Villa Fortunatus declarado como Bien de Interés Cultural en el año 2004. Mención especial merecen sus mosaicos. Al norte de la comarca quedan Chalamera , Ontiñena , Ballobar , Zaídin , Osso de Cinca y Belver de Cinca. La primera es muy conocida por la ermita, un edificio exento, que mira la ribera del Cinca desde su vertiente derecha. Es un templo románico, construido en sillares de piedra caliza. La portada es clásica. Al otro lado del Cinca, quedan Osso de Cinca y Belver de Cinca, este último con un buen caserío, con varios ejemplos de casonas y la iglesia, con una torre blanquecina y una sencilla portada renacentista. Más abajo, Zaidín o Saidí, de nombre y sabor árabe, con restos de la vieja muralla. Cerca de Chalamera , en el último tramo del Alcanadre, Ontiñena se debate entre los frutales y las huertas en la vega del río y los montes deforestados del entorno. La iglesia es románica. Ballobar y Velilla de Cinca tienen también templos románicos.

 

EL EMBALSE DE MEQUINENZA

Al sur de Fraga , en el límite con la comarca del Bajo Aragón-Caspe, se encuentra Mequinenza, localidad que da nombre al gran embalse. En esta localidad, destaca el castillo, restaurado, sobrio y dominante sobre el encuentro del Cinca y el Ebro. A sus pies, la villa, construida una vez que la vieja Mequinenza quedó ahogada por el pantano. La nueva dispone de puerto deportivo y es lugar muy visitado por los pescadores a la conquista de grandes siluros. Mequinenza dejó una huella inolvidable en la literatura con la obra Camí de Sirga, de Jesús Moncada, que inmortalizó este pueblo y el carácter de sus gentes. El embalse propone una gran oferta de deportes acuáticos, entre los que destaca la pesca. Además de siluros, también resulta fácil capturar black-bass, carpas, lucios, luciopercas y madrillas. Desde hace años cuenta ya con una importante afluencia de turistas, principalmente alemanes aficionados a la pesca que llenan sus campings y que cuentan con segundas viviendas en la población. Entre Fraga y Mequinenza se encuentra Torrente de Cinca, con una buena panorámica del valle desde la ermita de San Salvador. La iglesia tiene una fachada barroca de gran monumentalidad.

 

En su tramo final, el Cinca presenta unos bosques de ribera prácticamente vírgenes, sobre todo desde Ballobar hasta que se mezcla con el Segre y el Ebro, y, ya en Mequinenza , se puede disfrutar descubriendo sus rincones y su riqueza en fauna y flora. A lo largo de la carretera de Zaidín , hay buenos espacios que se convierten en perfectos miradores.

 

Datos comarca
C/ Manuel Alabart, 23 22520 Fraga (Huesca)